jueves, 24 de junio de 2010

~ Limando asperezas ~




Ian vuelve al mundo real de nuevo, desde sus recuerdos, que no le gusta invocar, pero las preguntas de Kaya así lo provocan. La mira, frunciendo los labios.
- Algo muy malo debió pasarte para que terminaras de este modo. – observó ella, tan comprensiva como siempre.
- Cambiemos de tema ¿Vale? – pidió él, no con demasiada simpatía en la voz.
- Vale. – susurró ella, dejando el tema correr. Él sabía todo lo que le había pasado a ella, no entendía porque no podía saber ella lo que le había pasado a él.
Se formó un tenso silencio, producto de que ninguno de los dos propusiera nuevo tema de conversación, la pareja tenía un oído puesto en los sonidos de la calle y el otro en la respiración de su compañero, acelerada cada vez que se escuchaba pasar a alguien caminando o el motor de algún coche. Kaya llegó a aburrirse sobremanera pasados cinco minutos, con ese silencio aplastante, y dejó de prestar atención a los sonidos, se centró tan solo en la respiración de Ian, más interesante que los maullidos de los gatos callejeros en el asfalto. A veces se centraba en pequeñas cosas, tonterías, pero que la ayudaban a evadirse, al menos. Levantó la mano derecha y la posó sobre la pierna de su acompañante. Pudo escuchar como su respiración y la suya propia se agitaba, interesante experimento, llegó a pensar, antes de subir la mano por su muslo.
- Kaya. – le avisó él, que estaba advertido de los entretenimientos de la muchacha, tan extraños que no llegaba a comprender, ni comprendería nunca, ni aunque se lo explicaran con todo detalle.
- Qué. – cuestionó ella, como si lo que estaba haciendo fuera lo más normal del mundo.
- Para. – le avisó él, sabía que si subía la mano unos centímetros más no respondería, lo malo era que ella estaba al corriente de ese pequeño detalle, y fue exactamente lo que hizo.
Ian no pudo responder de sus actos, giró el cuerpo y cogió la cara de la chica con las manos, acercándose a ella y besándola. Ella se recostó en el sofá, cogiendo la camiseta de el chico con la mano, y estirando para que le siguiera, y eso hizo él. Ella apoyó la mano libre en el antebrazo de Ian, con el que se apoyaba en el sofá, para no aplastarla. Ian posó una mano sobre el muslo de la chica, acariciándolo por debajo y elevándolo, mientras ella rodeaba su torso con las piernas, acercándolo a si misma, con las manos en las mejillas del chico.
- Eres un estúpido, no deberías estar aquí. – le recriminó ella, las cosas no quedarían así.
- Pues aquí estoy y no puedo hacer nada para cambiarlo. – le hizo saber él, entre beso y beso.

2 comentarios:

  1. Que chulada de video!!!!! me dan ganas de ponerme manos a la obra... me ha gustado mucho... y tu sigue escribiendo que la cosa está que arde
    Bsssssss

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  2. *__________________* xDDDDD

    Y más que va a arder... Muahahahahahaha ^^

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